lunes, 13 de agosto de 2012

Empezando el viaje


Comenzó por fin.
Ya no es un “dentro de tres días o mañana”. Es hoy y ahora.
Es en éste presiso momento en que vivo la aventura.
Sentado en una de las tatas mesas vasias de un café cualquiera en Zárate esperando ue amaine el diluvio que hay fuera. Diluvio que me hace pensar con agrado que la ciudad despide con tristza mi partida. Esperando, entre otras cosas, que arribe el micro que me conducirá a Entre Ríos.
Miro atravez de los grandes ventanales enrejados del café y no puedo hacer más que pensar en todo lo que dejo atrás para enfrentar mi destino. En todo los momentos que no voy a vivir en compañía de mi gente querida. Pero encuentro consuelo en la inagotable e infinita fuente de posibilidades que se esconden en el camino que recorro.
Se abre ante mi un panorama pintados de millones de colores. Tan rivo y variado que llena de encanto mi alma.
Me voy contento. Con a certeza de que lo que me espera es algo extraordinario. Con la certeza de que voy a encontrarme en algún lugar, en algún momento con la gente que quiero y conmigo.

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